El problema de la parada
Asombra la ligereza con que algunos hablan de conectividad, comunicación, blackberrys… Herramientas que tuvieron éxito porque parecía que facilitaban la vida al afortunado y raro ejemplar que disponía de una, están esclavizando al personal tras su implantación de forma masiva. Uno ya no tiene un móvil ni usa la videoconferencia para salir antes del trabajo. Los tiene para aumentar el rendimiento. Un chollo si te pagan por horas.
«Work expands so as to fill the time available for its completion.»
Empresas que parecen haber descubierto las indias electrónicas con unas líneas de php, o con una antena y un politono, se ciñen a una máxima: «Después de mí, el diluvio.»





