Impresoras HP
En El Corte Inglés me piden 200 € por arreglar una Photosmart 7150 (NO estaba en garantía) cuyo equivalente moderno en el mercado andará por los 50 € (una Canon básica, digamos). He intentado desarmarla, pero no hay un tornillo. Todo diseñado para que no puedas meterle mano y pases por caja. Así, me he quedado sin impresora -la he dejado en chasis- y con dos cartuchos de negro nuevos (uno aún en su caja, sin tocar) y uno a color. He tirado unos 70 euros.
Está claro que no les interesa la intervención de un técnico, quieren que compres otra porque no saben arreglarla o no quieren hacerlo (a saber la comisión que se llevará ECI). Siempre es más interesante económicamente sacar una nueva de la churrera que solicitar la intervención humana. He salido de PC City (ahí, promoviendo el pequeño comercio!) con una Samsung CLP-300 (láser color). No puedo estar más contento. No tiene servidor de impresión, pero me he ahorrado un pico comparado con la Minolta más cercana (que es la que realmente quería).
Tenían 3 modelos en oferta. Se me ocurrían 4 causas para ello: que hayan comprado un lote muy grande y les rebajen el precio, que tengan un fallo de diseño “poco relevante” para el uso doméstico, que el mercado esté saturado, que sea una buena máquina a un precio justo. Me comentaron que las HP devoran una de las tintas más caras del mercado y con eso esa empresa queda descartada, de la otra no me acuerdo.
Llevo una semana con esta máquina. Imprime 200 hojas en escala de grises en unos 10 minutos. En cuanto al color no llega a la altura de una inyección de tinta, pero para todo lo que no sea papel fotográfico es muy superior. Lleva cuatro cartuchos, los 3 de color a 50 € y el negro a 60.
Tengo una cámara HP que he enterrado en la nieve de San Isidro, en la playa de Salinas, y ha estado en una mochila con un traje de neopreno empapado, en unas cuantas ocasiones. Y está como el primer día Ha muerto a principios de Septiembre del 2007.
Mi portátil es un HP. Lo tengo desde hace un año y estoy feliz.
Pero en cuanto a impresión… mejor pasemos página. A ver si se ponen las pilas en cuanto a tarifas del servicio técnico y retrocompatibilidad de los cartuchos (qué es eso en una impresora XD!).
Seguramente los cartuchos (2*Nº 56 y 1*Nº57) acaben en eBay en un futuro cercano. Si los quieres, ahí tienes mi email.
Caleidoscopio
« El filósofo debe ser un hombre dispuesto a escuchar todas las sugerencias, pero determinado a juzgar por sí mismo. No debe dejarse influir por las apariencias; no debe de tener hipótesis favorita alguna; no pertenecer a escuela alguna; en doctrina, no poseer maestro alguno. No debe aceptar criterios de autoridad, sino de realidad. La verdad debe ser su objetivo primario. Si a estas cualidades se agrega la laboriosidad, puede en verdad aspirar a hablar dentro del templo de la naturaleza. »
Computación creativa y otros sueños
Francisco Serradilla: « Curiosamente, a los humanos les es más fácil crear si el conjunto de posibles “libertades” se estrecha. Por eso surgen estilos, corrientes, academias, modas. Pareciera, además, que cuando la libertad crece por algún lado –véase en el flamenco libertad de las fluctuaciones melódicas del cantaor, o en el jazz la libertad en la improvisación– se restringe por otro –la rigidez rítmica y armónica en cada palo flamenco, las cadencias fijas y estrictas en el jazz–, como para mantener constante el grado de complejidad de la obra. En Literatura se escriben normas, se categorizan estilos: se analiza la estructura del cuento o de la novela, se pontifica sobre el objetivo de la poesía y sobre lo que está o no permitido o recomendado. En muchos “cursillos rápidos” de literatura se “enseña” a escribir. Así nos va: se han creado hordas de escritores que siguen el mismo patrón con más o menos oficio y aburren hasta a sus profesores.
Los grandes creadores, quizá, son aquellos capaces de manejar su medio con mayor número de grados de libertad; los que no necesitan cánones, normas ni estilos, los que se mueven en un espacio del problema con infinitas dimensiones, y en estos espacios terribles encuentran una de las soluciones de la ecuación artística. »
Space
Hubble Teams with Google to Bring the Cosmos Down to Earth
Celestia y Stellarium tienen un enfoque distinto que les permite correr con mucha mayor ligereza.
Hazte oír
«Hay ciertos libros que, publicados una sola vez, se quedan entre pocas manos, y éstas suelen ser de los que compran por curiosidad lo que se publica de nuevo; pero de ciertos tratados se debían repetir continuamente las ediciones, hasta repartirlas con autoridad del Gobierno por toda la nación. Las tinieblas son muchas y el sueño muy profundo: es menester que las luces se renueven y difundan por todas partes , es preciso repetir los gritos una y muchas veces, quando á las primeras llamadas no despierta el soñoliento. »
Viage de España ó Cartas en que se da noticia de las cosas más apreciables, y dignas de saberse, que hay en ella. PONZ Y PIQUER, Antonio, 1772.
Visit other Apple stores around the world
Kriptópolis: «En los Estados Unidos el modelo más barato de MacBook son unos 1,099$ el equivalente a 808€ (+/-). Apple está vendiendo en España el mismo modelo a 999€. [...]
Yo desde luego no miraría hacia Apple buscando una respuesta del tipo “Estamos maximizando beneficios, disculpen, dejaremos de hacerlo”.»
Los patrones ocultos del indeterminismo. Pedazos de la verdad.

Jugando a los dados: «Para él, la incertidumbre era sólo un paso provisional en el desarrollo de la física, ya que existía una realidad subyacente en la que las partículas tienen velocidades y posiciones bien definidas, evolucionando de acuerdo a leyes perfectamente deterministas, en lo que se conoce con el nombre de teoría de variables ocultas.»
La polémica: «La presencia del observador afecta al sistema y es inseparable de la descripción, por lo que no es posible, en principio, hablar de propiedades definidas de un sistema que no es observado. Si no observo al sistema, todas las posibilidades coexisten; si lo observo, una de ellas se realiza, con lo que cambia su estado. [...]
No es posible analizar un sistema no observado. [...]
Einstein diría que si algo existe, esta existencia es independiente de si el sistema está bajo escrutinio o no. Al observador le corresponde descubrir e investigar los hechos de la naturaleza, pero no guiarlos con sus decisiones arbitrarias.
Aun el gran éxito inicial de la teoría cuántica no me hace creer en este juego de dados fundamental, aunque soy perfectamente consciente de que nuestros jóvenes colegas interpretan esto como una consecuencia de la senilidad. Sin duda alguna, llegará el día en que sabremos cuál de estas actitudes instintivas fue la correcta.»
Imagen: Kitteh takes ur queen.
Creo que no podría haber escogido una mejor -salvo por… nótese el copyright-. Pero incluso el macroscópico gato sigue sus propias reglas… No te preocupes, como bien se argumenta arriba, la respuesta no está en juego.
Porno para ingenieros

Ciclos perdidos

He visto cómo el número de artículos publicados sobre Google y el problema de la privacidad está aumentando. Esta paternalista empresa ha inundado la red con su sistema de publicidad contextual, aloja los emails de un creciente número [millones] de personas, y su presencia como página de inicio ha llevado a muchos al punto de no concebir la existencia de Internet sin dicha firma. Tratar de competir contra ella es como pretender atravesar un muro. Habitualmente, lo más inteligente es hacerse a un lado antes de que clonen tu proyecto con todos los recursos de la empresa como respaldo, y echar a correr con los billetes. Desde el impotente punto de vista del usuario final, pan para hoy y hambre para mañana. Tampoco faltan los parásitos, que no reconocen las simbiosis. O sí, pero toman a sus clientes por tontos.
Existen muchos buscadores, pero son tres o cuatro los conocidos. Al menos en España, la tarta es indudablemente para G. Existen otros puntos de vista, pero aún no he visto la tecnología del p2p minando la red.
¿Podría utilizarse una herramienta de la clase de eMule para escanear Internet, almacenando la base de datos en fragmentos repartidos por todo el globo? No sé de la eficiencia de encriptar/desencripatar datos y buscar por todo el planeta al vuelo, a cada consulta, pero la red ed2k tampoco lo hacía mal. Una vez implantada la filosofía, las dificultades se irían superando con mejores conexiones.
Ciclos perdidos (fragmento), Linux Magazine Número 23: «Con la llegada de la sociedad de la información se ha disparado el número de PCs en las oficinas de las empresas. Estos ordenadores se pasan la mayor parte del tiempo realizando una tarea: la tarea ociosa (es decir, no hacen nada). Actividades como navegar por Internet o trabajar con un documento de texto no son ningún reto importante para las CPUs actuales. Si se está sentado delante del ordenador y no se está codificando ni audio ni vídeo, pruébese a ejecutar el comando uptime. La carga media estará seguramente por debajo de 1.0. Este bajo nivel de uso indica que el PC posee una carga de trabajo muy pobre, por el que la empresa ha pagado bastante.
La idea básica que subyace en la computación “grid” es el uso útil de todos estos ciclos de CPU que se pierden. Por ejemplo, se puede utilizar un PC que esté ocioso para procesar señales biomédicas o simular un modelo medioambiental. El proyecto de computación “grid”/ distribuida más famoso es el proyecto SETI@home. SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) utiliza los PCs del mundo conectados a Internet para buscar comunicaciones inteligentes desde el espacio. Las tareas de gestión del “grid” SETI@home están organizadas por un sistema conocido como BOINC (Infraestructura Abierta para la Computación en Red). BOINC es también el motor que está detrás de otros de los esfuerzos de computación “grid”, como el Proyecto de Cambio Climático de la BBC, el cual permite a los usuarios desde sus casas ayudar con los cálculos de los modelos climáticos, y el proyecto Einstein@home, que pone a los PCs de nuestras casas a trabajar en tareas de análisis de datos de los detectores de ondas gravitacionales.
El sistema libre y de código abierto BOINC está disponible para cualquiera que desee descargárselo, lo que quiere decir que usted puede usar BOINC para crear y distribuir sus propias aplicaciones de computación “grid”. Si se tiene un gran problema y se desea que el resto del mundo colabore con su resolución, o si lo único a lo que se aspira es a que los ordenadores de una empresa o institución realicen alguna tarea en sus ciclos de CPU desperdiciados, BOINC proporciona la infraestructura necesaria para comenzar. »
Seguramente amplíe este post en el futuro sin otra aclaración. Pero si tienes alguna aportación para este inocente comentario, es bienvenida.
Imagen de Eddy Manzano.
El nacimiento de la EFF
«Barlow fue el primer comentarista en adoptar el llamativo término extraído de la ciencia-ficción de William Gibson ciberespacio, como un sinónimo para el nexo actual entre computadoras y redes de telecomunicaciones. Barlow insistía en que el ciberespacio debería ser considerado como un mundo cualitativamente nuevo, como una frontera. Según Barlow, el mundo de las comunicaciones electrónicas, ahora visible gracias a la pantalla de la computadora, ya no podía ser considerada -de una forma útil- como un manojo de cables eléctricos de alta tecnología. En vez de eso se había convertido en un lugar, el ciberespacio, que pedía un nuevo conjunto de metáforas, un nuevo conjunto de reglas y comportamientos. El término, tal y como lo utilizaba Barlow, obtuvo una gran resonancia, y así este concepto de ciberespacio fue recogido por Time, Scientific American, policía informática, hackers e incluso eruditos sobre la Constitución. Parece que ciberespacio se va a convertir en un añadido permanente a nuestro lenguaje.»
En cualquier color con tal de que sea negro
Los chicos juegan con figuras de acción. Los adultos jugamos con avatares.
Welcome to the human network
«No tienen que pensar en nada. La tecnología moderna los libera de esa carga.»
Oído por ahí.
Computer Science is no more about computers than astronomy is about telescopes.
En el principio fue la línea de comandos. Neal Stephenson.
Descapotables, tanques, y batmóviles
En la época en que Jobs, Wozniak, Gates, y Allen estaban soñando estos planes inverosímiles, yo era un adolescente que vivía en Ames, Iowa. El padre de uno de mis amigos tenía un viejo descapotable oxidándose en el garaje. A veces de hecho conseguía que arrancara y cuando lo hacía nos llevaba a dar una vuelta por el barrio, con una expresión memorable de salvaje entusiasmo juvenil en la cara; para sus preocupados pasajeros, era un loco, tosiendo y renqueando por Ames, Iowa y tragándose el polvo de oxidados Gremlins y Pintos, pero en su propia imaginación él era Dustin Hoffman cruzando el Puente de la Bahía con el cabello al viento.
Mirando atrás, esto me reveló dos cosas acerca de la relación de las personas con la tecnología. Una fue que el romanticismo y la imagen influyen mucho sobre su opinión. Si lo dudan (y tienen un montón de tiempo libre), pregúntenle a cualquiera que tenga un Macintosh y que por ello imagina ser miembro de una minoría oprimida.
El otro punto, algo más sutil, fue que la interfaz es muy importante. Claro que aquel deportivo era un coche malísimo en casi cualquier aspecto importante: pesado, poco fiable, poco potente. Pero era divertido conducirlo. Respondía. Cada guijarro de la carretera se sentía en los huesos, cada matiz en el asfalto se transmitía instantáneamente a las manos del conductor. Podía escuchar al motor y saber qué fallaba. El volante respondía inmediatamente a las órdenes de las manos. Para nosotros los pasajeros, era un ejercicio fútil de no ir a ningún lado — más o menos tan interesante como mirar por encima del hombre de alguien que mete números en una hoja de cálculo. Pero para el conductor era una experiencia. Durante un breve tiempo, estaba expandiendo su cuerpo y sus sentidos en un ámbito más amplio, y haciendo cosas que no podía hacer sin ayuda.
La analogía entre coches y sistemas operativos es bastante buena, así que permítanmente seguir con ella durante un rato, como modo de dar un resumen sumario de nuestra situación hoy en día.
Imagínense un cruce de carreteras donde hay cuatro puntos de venta de coches. Uno de ellos (Microsoft) es mucho, mucho mayor que los demás. Comenzó hace años vendiendo bicletas de tres velocidades (MS-DOS); no eran perfectas, pero funcionaban, y cuando se rompían se arreglaban fácilmente.
Enfrente estaba la tienda de bicicletas rival (Apple), que un día empezó a vender vehículos motorizados — coches caros, pero de estilo atractivo, con los mecanismos herméticamente sellados, de tal modo que su funcionamiento era algo misterioso.
La tienda grande respondió apresurándose a sacar un kit de actualización (el Windows original) al mercado. Éste era un dispositivo que, cuando se atornillaba a una bicicleta de tres velocidades, le permitía seguir, a duras penas, el ritmo de los coches Apple. Los usuarios tenían que usar gafas de protección y siempre estaban sacándose bichos de los dientes mientras los usuarios de Apple corrían en su confort herméticamente sellado, burlándose por las ventanillas. Pero los Micro-motopedales eran baratos, y fáciles de reparar comparados con los coches Apple, y su cuota de mercado creció.
Al final la tienda grande acabó por sacar un coche en toda regla: un monovolumen colosal (Windows 95). Tenía el encanto estético de un bloque soviético de viviendas para obreros, perdía aceite y le estallaban las bujías, y fue un éxito tremendo. Poco tiempo después, sacaron también un enorme vehículo pesado destinado a los usuarios industriales (Windows NT), que no era más bonito que el monovolumen, y sólo algo más fiable.
Desde entonces ha habido un montón de ruido y gritos, pero poco ha cambiado. La tienda pequeña sigue vendiendo elegantes sedanes de estilo europeo y gastándose mucho dinero en campañas publicitarias. Tienen carteles de ¡Liquidación! puestos en el escaparate desde hace tanto tiempo que ya están amarillos dy arrugados. La tienda grande sigue fabricando monovolúmenes y vehículos pesados, cada vez más y más grandes.
Al otro lado de la carretera hay dos competidores que llegaron más recientemente. Uno de ellos, (Be, Inc.) vende Batmóviles plenamente operativos (los BeOS). Son más bonitos y elegantes incluso que los eurosedanes, mejor diseñados, más avanzados tecnológicamente, y al menos tan fiables como cualquier otra cosa en el mercado - y sin embargo son más baratos que los demás.
Con una excepción, claro: Linux, que está enfrente mismo, y que no es un negocio en absoluto. Es un conjunto de tiendas de campaña, yurtas, tipis, y cúpulas geodésicas levantadas en un prado y organizadas por consenso. La gente que vive allí fabrica tanques. No son como los anticuados tanques soviéticos de hierro forjado; son más parecidos a los tanques M1 del ejército americano, hechos de materiales de la era espacial y llenos de sofisticada tecnología de arriba abajo. Pero son mejores que los tanques del ejército. Han sido modificados de tal modo que nunca, nunca se averían, son lo bastante ligeros y maniobrables como para usarlos en la calle, y no consumen más combustible que un coche compacto. Estos tanques se producen ahí mismo a un ritmo aterrador, y hay un número enorme de ellos alineados junto a la carretera con las llaves puestas. Cualquiera que quiera puede simplemente montarase en uno y marcharse con él gratis.
Los clientes llegan a este cruce en multitudes, día y noche. El noventa por ciento se van derechos a la tienda grande y compran monovolúmenes o vehículos pesados. Ni siquiera miran las otras tiendas.
Del diez por ciento restante, la mayoría va y compra un elegante eurosedán, deteniéndose sólo para mirar por encima del hombro a los filisteos que compran monovolúmenes y vehículos para circulación fuera de carretera. Si acaso llegan a fijarse siquiera en la gente al otro lado de la carretera, vendiendo los vehículos más baratos y técnicamente superiores, estos clientes los desprecian, considerándolos lunáticos y descerebrados.
La tienda de Batmóviles vende unos pocos vehículos al maniático de los coches ocasional que quiere un segundo vehículo además de su monovolumen, pero parece aceptar, al menos de momento, que es un jugador marginal.
El grupo que regala los tanques sólo permanece vivo porque lo llevan voluntarios, que se alinean al borde de la calle con megáfonos, tratando de llamar la atención de los clientes sobre esta increíble situación. Una conversación típica es algo así:
Hacker con megáfono: ¡Ahorra dinero! ¡Acepta uno de nuestros tanques gratis! ¡Es invulnerable, y puede atravesar roquedales y ciénagas a noventa millas por hora consumiendo un galón cada cien millas!
Futuro comprador de monovolumen: Ya sé que lo que dices es cierto… pero… eh… ¡yo no sé mantener un tanque!
Megáfono: ¡Tampoco sabes mantener un monovolumen!
Comprador: Pero esta tienda tiene mecánicos contratados. Si le pasa algo a mi monovolumen, puedo tomarme un día libre del trabajo, traerlo aquí, y pagarles para que trabajen en él mientras yo me siento en la sala de espera durante horas, escuchando música de ascensor.
Megáfono: ¡Pero si aceptas uno de nuestros tanques gratuitos te mandaremos voluntarios a tu casa para que lo arreglen gratis mientras duermes!
Comprador: ¡Manténte alejado de mi casa, bicho raro!
Megáfono: Pero…
Comprador: ¿Es que no ves que todo el mundo está comprando monovolúmenes?
Porque ya no quedan chicas de esas (de las que nos gustan), quedan muchas del resto, de las que no hacen surf
Jours Étranges: «Las aves migratorias mantenidas en cautiverio manifiestan un comportamiento denominado “Zugunruhe”, o inquietud migratoria. Este comportamiento, caracterizado por un rápido aleteo en reposo, comienza al mismo tiempo en que los demás individuos libres de la misma especie se preparan para la migración y persiste por el mismo período de tiempo requerido para que sus contrapartes silvestres lleven a cabo la migración. Las aves cautivas incluso se orientan en la dirección apropiada en que emigrarían.»
Smithsonian Migratory Bird Center
Turismo: próxima escapada, la Luna
El siguiente texto es un mirror de un artículo publicado en Periódico Diagonal.
El modelo de viajes marcado desde las agencias y los ‘tours’ contratados en los centros comerciales no deja de crecer entre la publicidad engañosa, la masificación y la degradación del entorno natural.
Ese ciudadano medio que trabaja diez horas al día, tarda una hora en ir a la oficina y otra en volver, come una ensalada insípida y una barrita energética, va al gimnasio por la noche y ve una media de tres horas diarias de televisión, ese personaje que agacha la cabeza a la hora de firmar su contrato y que nunca protesta por tener que hacer horas extraordinarias, ese hombre que nunca se uniría con otra gente para reclamar sus derechos es el mismo que provoca un altercado si su avión sale con retraso y que acude a una manifestación convocada por una línea aérea de bajo coste con la promesa de regalar billetes de avión a quien lleve pancartas contra Iberia. Ese ciudadano, que durante toda la semana está deseando que por fin llegue el viernes, se pasa el año pensando en las vacaciones. Eso sí, al igual que cuando llega el domingo siente una resaca tremenda y no recuerda nada de la noche anterior, en verano se tumba en una hamaca al lado de la piscina de un resort y no sabe si se encuentra en Bali, Cancún, Túnez, Varadero o Benicásim.
Y es que el capitalismo hace bastante tiempo que lo descubrió: el turismo de masas es un filón. Antes, viajar estaba reservado sólo a quien pudiera pagarlo, y lo más normal era que las familias cogieran el coche en verano y se fueran unos días a la playa con los niños. Hoy, con la extensión del modelo consumista a amplias capas de la sociedad, viajar ha pasado de ser un privilegio a convertirse en una obligación. Por eso, quien no se gasta una gran cantidad de dinero en las vacaciones es porque es un poco raro. No hay excusas: si no tienes dinero, paga a crédito; si no tienes tiempo de quedar con tus amigos para planificar el viaje, mejor emplea tu tiempo en ir al centro comercial y deja que una empresa lo haga por ti. Como Viajar.com, por ejemplo, que ya ha definido el tonting como el “síndrome que provoca la pérdida de tiempo y dinero al organizar un viaje”.
La transformación de la clase media en clase consumista permite que ésta pueda disfrutar de muchas cosas que antes se consideraban un lujo al alcance de muy pocos. Y, además, puestos a ello, no hay por qué ceñirse al mes de agosto ni poner especial cuidado en proteger nuestro entorno. Un fin de semana en Londres. Unos hoyos en algún campo de golf de la Costa del Sol. La semana santa, en todoterreno por el desierto de Marruecos. Una escapadita a una casa rural con jacuzzi. Un apartamento en Marina D’or. Un viaje de novios a la Rivera Maya. ¿Qué será lo próximo? ¿Ir a la Luna? Bueno, eso muy pronto también será posible: Ryanair ha anunciado la puesta en marcha de vuelos baratos a la Luna para el año que viene, y espera que para 2020 ese destino “sea tan atractivo para las vacaciones como Alicante o Málaga”.
La salvación del paraíso virgen
En una sociedad que fabrica individuos permanente insatisfechos, en el imaginario colectivo se ha instalado la idea de que, a pesar de que nos estamos cargando el planeta, el trabajo es alienante, las amistades son superficiales y la vida está monetarizada, cuando llegan las vacaciones hay que trasladarse a una suerte de paraísos vírgenes donde se nos promete que todo va a ser diferente. Así, por ejemplo, Cuba aparece en los anuncios de Iberia, según denuncia Facua, como un lugar en el que “mulatas en bikini están las 24 horas al servicio de los turistas para bailarles, hacerles masajes, abanicarles y darles de comer y beber”. La publicidad, que ha conseguido que la gente no compre productos sino estilos de vida, hace que te creas que eres especial por llevar una camiseta de Tommy Hilfiger y que tu viaje va a ser algo único que nadie haya experimentado jamás. Pero la realidad es que todos los días ves a otra persona con la misma ropa que tú y que cuando te vas de safari fotográfico a Kenia los leones no te impresionan, porque ya los habías visto muchas veces en el National Geographic y no es para tanto.
Dos ideas aparentemente opuestas, el trabajo asalariado y las vacaciones, forman parte, como dos caras de la misma moneda, del mecanismo que hace girar la rueda del sistema de consumo. Por eso, no es de extrañar que, en lo que va de año, el crecimiento mundial del número de turistas haya aumentado un 5,8% respecto a 2006. Esto ya no hay quien lo pare. Nunca mejor dicho, porque, en una sociedad marcada por la velocidad, lo importante es llegar al destino, no detenerse en el viaje. Y, encima, a eso le llamamos descansar.
