VMware
Cuando nuestro flamante UBUNTU está en plena ejecución está sumamente contento de su entorno, todo cuadra, todo funciona, pero… nada es real. Está viendo sólo lo que VMware le permite ver, de hecho ni siquiera es capaz de detectar el disco duro sobre el que corre. No ve más allá del disco duro virtual creado para él. Como humanos en Matrix, no es capaz de interactuar directamente sobre la tarjeta de red para ponerla en modo promiscuo y sin embargo es capaz de conectarse a internet ya que VMware le hace creer que es dueño y señor de su entorno. Tal vez a nosotros nos ocurra lo mismo y la magnífica puesta de sol que acabmos de ver, es sólo un montón de bits bien ordenados que nos entran por el puerto, nuestros ojos, que alguien se ha dignado a abrir. Si ese alguien decide otra cosa, no veremos nada y tal vez ni siquiera se nos ocurra que «ver» tiene algún sentido.
Fragmento, Distribuciones Linux a medida, Revista Arroba 121.







Jejejeje… me ha encantado la metáfora…