Diseño discriminatorio
En memoria de Leonard Ball, que odiaba a la gente gorda, Hacia un diseño con objetivos, Bancos anti-usuarios en Oxford. Todos en Architectures of Control. Dan Lockton comenta una de las aplicaciones del «design with intent» (algo así como diseño intencionado/diseño con objetivos, aunque ciertamente no es una traducción muy elegante): diseñar bancos para evitar que las personas los usen durante un largo período de tiempo o en determinadas posturas debido a su incomodidad. Un diseño destinado a lugares con un flujo importante de gente, cuyo objetivo prioritario parece ser el hacer que las personas sin techo prefieran dormir en cualquier otro lugar antes que hacerlo en uno de los escaparates de la ciudad.
Una silenciosa forma de control más que añadir a la colección. Por ahora no a todos nos preocupan los keyloggers (aunque deberían), pero el banco de la calle es algo tan inmediato para todos (el día de mañana, lo mismo tienes un buen trabajo, que, por cosas de la vida, te ves en la calle), que cuesta creer que la sociedad esté dispuesta a poner más dificultades a unos individuos que, de algún modo, han llegado a una situación en la que no tienen nada entre el suelo y su ropa.