« Media Markt usa el mismo sistema que Ikea en muchos sentidos. Un método famoso y que ha dado sus frutos en casi todos los sitios. En sitios alejados, a las afueras, para que se convierta en un rutina ir el fin de semana a visitar Media Markt, con productos de menos de 5 euros en las cajas para siempre llevarte algo que no necesitas. » Comentario de Manu Contreras en el post Media Markt y Saturn, de Caspa.tv.
¿Te gusta la mecánica de tiendas como Ikea, que no son más que una nave en las afueras que marca al visitante la ruta a seguir en todo momento, como si se tratase de ganado? Además la empresa se ahorra los costes de envío y montaje —incluso parecen gozar con el cemento y el tacto industrial del establecimiento—, y te lo vende como un plus. En Saturn no he estado, pero puedo opinar sobre Media Makt. Si bien el concepto de tienda es diferente al de Ikea, pues es fácil elegir una ruta al no tener que seguir un sendero y tampoco está concebida para que pases el día dentro, su mecánica me genera sentimientos encontrados: por un lado la mercancía se presenta como material de última hornada y a buen precio. Por otra, la incesante publicidad que llega a los buzones y el hecho de ser un gran almacén continuamente moviendo toneladas de electrónica, me hace sentir como si estuviera rodeado de chatarra a punto de quedarse obsoleta (esto me ocurre sin importar que lo que vendan sea una maravilla de la técnica ni que yo me sienta afortunado por poder permitirme el lujo de elegir). El bombardeo continuo de enormes folletos rojos cambia lo que podría ser una cierta expectación, la idea de "qué habrá nuevo que me guste", por la de "otra vez esta gente llenándome el buzón de basura". Si lo hacen será porque funciona bien, pero esa imagen de gran almacén con productos de saldo para gente que no es tonta no me parece la más adecuada para aquellos que pretendan vender equipamiento electrónico valorado en cientos de euros —así que podría funcionar mejor—, pues imagino que el público en busca de un televisor de plasma o un nuevo computador es el que se desplaza decenas de kilómetros, no el que va a buscar únicamente un alargador. Un poco más de "glamour" no les vendría mal, que se trate de naves industriales en las afueras no es excusa para devaluar su imagen de marca al punto de la indiferencia, más aún si se trata de una empresa de estas dimensiones. No sabría corregir punto por punto, pero hablo de pasar de un Lidl a un Corte Inglés.
¿Has pasado alguna vez por un escaparate de Bang & Olufsen? A eso me refiero.
« A la larga, cada mercado se convierte en una carrera entre dos participantes. Coca-Cola y Pepsi, Mac Donalds y Burger King... ¿Google-Yahoo y Microsoft?
Si consigues que en tu mercado los dos principales competidores pertenecen al mismo grupo empresarial, te quedas con el mercado. »
Una vez que este tipo de comercio se instala en una zona, la pequeña empresa poco especializada puede ir despidiéndose. Es el caso de Asturias, donde parece no haber ninguna cota mínima de población ni un cupo para la edificación de nuevas grandes superficies.
El futuro del entretenimiento urbano de fin de semana pasados los treinta es oscuro: cuando ya no quede nada que ver en las calles, estas superficies no tendrán competencia y podrían hacer lo que les plazca, incluso establecer un bono mensual –aunque suene estúpido, sólo deberían enfocarlo como "bienvenido a la gran feria de la tecnología" para que los aburridos compradores compulsivos de este nicho, esos que saben tanto de tanto, con derecho a criticar hojas enteras de especificaciones técnicas sin saber cómo funciona una pila, acudan en masa a comprar su iPhone XXLg —, como el del transporte público, sólo para acceder a sus instalaciones. ¿Que a cuento de qué? ¿Adónde ibas a ir sino? recuerda que en la city no queda nada salvo bajos en alquiler—quién tuviera una finca para ir a esparcirse—. Así tendremos asegurada nuestra felicidad de fin de semana, la felicidad de esa clase media que aspira a pasar el rato
Pero piénsalo, vivimos la transición de una gran cantidad de nada, a una invasión del mercado. ¿Que podemos esperar para dentro de veinte, cuarenta años? ¿La tecnología habrá alcanzado tal grado de desarrollo que habrán de pasar años para que surjan nuevas generaciones de aparatos que supongan una verdadera ventaja respecto a la anterior? Es decir, ahora los lectores de mp3 duplican su capacidad cada dos días, y pronto se quedan obsoletos, pero se llegará a un punto, como empieza a suceder con los teléfonos móviles, en los que nuevos productos no suponen una clara ventaja que justifique la inversión. La gente ya no enseña su móvil como antes, todos tenemos un terminal que hace de todo, y ya a nadie le importa porque sabe que mañana habrá otro mejor y más barato. ¿Cuánto queda para que eso ocurra con todo, cuánto le queda al modelo de Media Markt y de Saturn? El Bluray no ha conseguido desplazar al DVD. Pero ellos necesitan vender reproductores Bluray, pues al recortar tanto los precios para machacar a la competencia y llamar al público desde largas distancias, basan su negocio en mover mucha mercancia, y moverla rápido. Ahora imagina esa onda de indiferencia hacia lo nuevo pero a gran escala, con gente que no quiere ni necesita un televisor con más definición, ni un equipo de música más fiel, ni un ordenador más rápido, ni un móvil con más funciones... Es mejor se un pez pequeño en el mar que un tiburón en una bañera.
No he comentado nada hasta ahora acerca de la profesionalidad de los que allí trabajan, pues no tengo queja ninguna.