« Tampoco podemos pasar por alto la probabilidad de que la inculcación constante de una creencia en Dios en la mente de los niños produzca un efecto tan fuerte, y quizás heredado, en sus cerebros no totalmente desarrollados, que les resulte tan difícil librarse de su creencia en Dios, como a un mono de su miedo y aversión instintivos a una serpiente. » Charles Darwin.
Que la teoría del creacionismo y la teoría de la evolución son posturas enfrentadas es una idea tan arraigada como la de que la humanidad es el fin último de la evolución, que después de nosotros (habrá un después), no habrá nada más interesante sobre ésta tierra que pisamos, que un ratón. Como sea, la revista Investigación y Ciencia de este mes viene cargada del legado de Darwin (el 12 de febrero Darwin cumpliría 200 años)
La evolución: nada que Anaximandro no supiese allá por el año 550 a.C., y que seguramente incluso antes estaba en la mente de algún que otro personaje olvidado por la historia.