Llevo un par de meses trasteando con este objetivo acoplado a una Canon EOS 450 D. Se supone que estamos hablando de cristalitos de gama baja; ahora debe rondar los 220 €, un precio que dista mucho del de los objetivos profesionales. (Por si quieres saberlo, yo lo adquirí en Pixmania.es) La diferencia está en que a 300* mm, con este Sigma necesitarás una buena iluminación para que las fotos no salgan oscurecidas o trepidadas. Por el precio que tiene (que en principio es muy elevado, pero nada comparado con lo que se puede ver por ahí) me parece maravilloso.
Por ahora lo estoy probando principalmente con deportes acuáticos y para afotar bichos. Los 300 mm a veces se me quedan un poco cortos, pero abren un abanico de posibilidades impensable sólo con el 18-55 que venía con la cámara.
(*) Realmente no son 300 mm: la Canon EOS 450 D no es full frame así que con su factor de recorte de 1.6, un objetivo 70-300 pasa a ser un 1.6·(70-300) = 112-480 mm. Y eso obviamente para todos los objetivos. El valor numérico impreso sobre el objetivo para la distancia focal nunca incluye el factor de recorte. Esto es en parte bueno y en parte malo, según lo que desees en una cámara. Yo lo prefiero porque así puedo conseguir teleobjetivos más potentes por el mismo precio. Y tampoco me queda otra, porque las cámaras full frame son muy caras.
La siguiente imagen es un ejemplo de lo que se puede conseguir sin mucha dificultad, a 238 mm (sobre 300), durante un día no excesivamente nublado:

Además, a una muy mala, si 300 mm resultan insuficientes, siempre puedes recortar la imagen aprovechando los 12 megapíxeles de este cuerpo. Esta segunda imagen ha sido tirada a 300 mm. Se aprecia la trepidación. Obviamente en un objetivo la distancia focal no es el único parámetro a tener en cuenta; sin embargo acapara la atención de este post :), pues es lo que más me interesaba al adquirirlo dado el «reducido» presupuesto de que disponía para este juguetito.
