Tiranía termodinámica

«Si nos quedamos con las tres leyes clásicas de la termodinámica,
tenemos un juego en el que nunca querríamos participar, si tuviéramos
la posibilidad de elegir:

No puedes ganar.

No puedes empatar.

No puedes abandonar el juego.

Así que sólo nos queda perder. Y ciertamente, si el universo durase
lo suficiente, llegaría un momento en el que todas sus partículas
estarían a la misma temperatura, y sería imposible ningún proceso
termodinámico. Es lo que se conoce como la Muerte Térmica del Universo.

Pero no podemos elegir. Es el juego que nos ha tocado jugar, y no podemos cambiar sus reglas.»

Fragmento, El juego de la termodinámica.

La magia de lo desconocido

« Cuando estudiaba primero de piano, mi profesor tocaba siempre la
siguiente obra a estudiar antes de darnos la partitura. Recuerdo
perfectamente cuando esa obra a estudiar fue el Minuet en Sol menor del Libro de Ana Magdalena de Bach, una pieza absolutamente mágica que me transportó ese día a lugares donde sólo la música puede llevarnos.

Unos
días después me estudié la obra y la magia desapareció. Ahora era capaz
de tocarla, pero, ¿valía la pena?
Ya no me interesaba mucho. Aunque
quizá otros pudieran preferir el conocimiento a la magia, yo había
perdido algo fundamental en el camino al conocimiento. »

Fragmento, Arte y conocimiento. Un texto brillante de Francisco Serradilla.

El principio antrópico

« Casualidad o no, la vida ha podido desarrollarse en nuestro Universo
merced a una serie de sutiles correlaciones entre las constantes
físicas que lo rigen. Este pensamiento ha dado lugar al llamado
principio antrópico, que en su forma fuerte sugiere que la existencia
del observador impone restricciones sobre las propias constantes físicas
. »

Fragmento, Cuatro fuerzas y la vida.

Motivación propia

« Uno ve un cuadrado y dice “mira, un cuadrado”. Y resulta que las normas sociales, lo políticamente correcto, los sistemas educativos, las carreras profesionales, en definitiva la humanidad entera parece estar edificada sobre el pilar de que aquello es un círculo y te lo tienes que llevar rodando, calladito y sin rechistar, con iniciativa y motivación propia. »

Fragmento; Memorias de un ingeniero.

Idealista

« Toda mi vida había sido igual. Me desgañitaba exponiendo mis
argumentos, mis ideas, mis sentimientos, y siempre se los cepillaban
con una sola palabra. Idealista, inmaduro, mariconadas, romántico,
loco. Parecía fácil menospreciar lo que nunca se había sentido.

A veces hasta me hacían dudar. O yo de verdad estaba loco, o loco era
simplemente el término a aplicar al que no vivía en una determinada
realidad, definida por vete a saber quién. »

Fragmento; Memorias de un ingeniero.