« Es el lenguaje de todo. Cada una de las manifestaciones de la naturaleza química, física, biológica, astronómica…, se puede representar con mayor o menor elegancia en una sucesión de signos matemáticos. La matemática está en el trasfondo del latido de un corazón, en la decadencia de una fruta podrida que suda azúcares, en el imperceptible crecimiento de las montañas... [...]
Puede que no haya conocimiento más universal ni lengua más unificadora. Sin embargo, la mayoría de los mortales no la conocemos. Se nos escapa su sintaxis, de la que nos hemos ido librando con más o menos éxito desde la infancia. Quien estudia matemáticas no puede dejar de pensar que se trata del conocimiento más importante que un ser humano puede alcanzar. »
Fragmento; Jorge Alcalde en Cartas a una joven matemática.