Los inicios de este sitio web son algo difusos, nace como un experimento allá por marzo de 2006. Desde entonces ha cambiado en múltiples ocasiones de servidor, cms, diseño, nombre...
Apenas me acuerdo de todo lo que tengo por aquí publicado, que seguro daría para unos cuantos libros, según el tamaño de página, tipografía... y principlamente según cuánta basura estés dispuesto a aceptar como candidata a trascender en formato árbol muerto. Estoy convencido de que he vertido opiniones, publicado "artículos" que en su momento me parecieron más que correctos, que hoy me daría vergüenza firmar o leer... dicho ésto, supongo que la madurez se alcanza cuando uno está dispuesto a expresar lo que le venga en gana ante cualquier tipo de público —y no sé si eso es posible—.
Empecé varias series de artículos que, aunque tuvieron bastante éxito en cuanto a atraer visitantes y posibles nuevos lectores, no tuvieron continuación (aunque no lo descarto en un futuro lejano), por falta de tiempo o porque simplemente no me apetecía construir información útil —que realmente lleva mucho tiempo—. A lo largo de los meses he comprobado cómo, salvo excepciones, los artículos que menos me gustan son los que más tráfico porcedente de buscadores generan, así que las estadísticas dejaron hace mucho de ser una preocupación.
Puesto que «el noventa por ciento de todo es basura», este blog no va a ser menos. Y que la inspiración dure.
No obstante cada vez dedico menos tiempo a navegar o a publicar nada en BLOJER, y no por falta de temas. Si alguien quiere leer algo realmente interesante —para mí—, le sugiero que apague el ordenador y se acerque al kiosco a por National Geographic, Investigación y Ciencia... o que se pase un rato por su biblioteca/librería más cercana. Lo que pierdes a priori —existe el correo eléctrónico— es la interacción con el autor o los demás lectores, pero siempre puedes volver al pc para debatir/vomitar tus impresiones «en algún blog o foro dejado de la mano de Dios». Salvo excepciones (a mi parecer, unos pocos foros y algunos interesantísimos blogs —unos pocos de los cuales incluyo en la barra lateral a fecha de hoy—), todas las horas que he invertido en internet me han hecho valorar realmente las fuentes más tradicionales. De cuando en cuando me encuentro alguna joyita con contenido original en la que se nota el toque singular de su autor, pero realmente me da la impresión de que los sitios más populares y más enlazados no son más que refritos de sitios norteamericanos o pobres agregadores de contenido que nada aportan y se llevan toda la gloria. Y aunque a uno no le importen las estadísticas, puede ponerse en la piel de todos aquellos (hace un par de años ya se contaban por muchos millones, según Technorati, aunque no se si alguien los sigue contando) que sienten que hablan para las paredes (para los servidores) o que lo hacen y aún no lo saben.