«Si se mira el espacio reflejado en un espejo, el mundo sigue teniendo sentido, mas si consiguiéramos llevar a cabo idéntica operación con el tiempo, el drama universal se convertiría en descabellada farsa.»
Arthur Stanley, sobre la existencia de una "flecha del tiempo", con un sentido definido hacia el futuro.
Imagen: El Djem, © Eddie Chui. El Anfiteatro de El Djem o coliseo de Thysdrus es el cuarto más grande del mundo y se encuentra en Túnez.
Es extraño el contemplar esta clase de escenarios y detenerse a pensar en todas las historias que allí se representaron, en todos los sueños que allí se materializaron. En las amistades que allí se forjaron y las miradas que se cruzaron; para perderse irremediablemente en la marea del tiempo.
La piedra erosionada es un recuerdo de lo frágiles que somos y de la —aparente— fugacidad de nuestra existencia. Es fácil desperdiciarla en empresas que sabemos perdidas de antemano. Pero, si no hay garantías de nada, si ésto es todo lo que queda, ¿por qué no luchar en este mundo por lo que uno realmente desea, y hacerlo sólo en el modo que cree justo? ¿por qué contentarse con otra cosa, independientemente del resultado esperado?
Lo único que nos mantiene dentro de esta ilusión que llamamos vida—por mucho que el decorado que hemos construído lo trate de ocultar— son los latidos de un corazón que —al recordártelo— quizás estés sintiendo en este mismo momento.