«Este barco había llegado hace poco más de dos años. Nadie sabe realmente cómo llegó. Entraba agua por todas partes; la línea de flotación estaba al límite y las olas más inocentes lo amenazaban con naufragar. Ningún instrumento del puente estaba calibrado, así que navegaba prácticamente a ciegas.
Se fue reconstruyendo todo hasta que por último se pintó el nombre en su popa, ellos no podían verlo y por eso era tan ofensivo ahora que se iba sin pagar, desagradeciendo la pasión que se había puesto en su reconstrucción.
Yo estoy orgulloso del trabajo realizado, pero estoy seguro de que jamás permitiré que Séneca amarre en mi muelle mientras no se deshaga de los piratas del puente. A pesar de su actual estado, de su nueva vida, todos en el muelle conocíamos su destino, todos sabíamos dónde iba a terminar.»
Fragmentos, Náufrago.
Imagen: Nave en construcción en las atarazanas de Venecia, 1486.