«El color que refulge es el mismo que hoy nos sorprende; el necesario para hacerlo materia de placer, de impresión, de anhelo inclusive. Casi dan ganas de correr por el camino, cruzar el puente y golpear las puertas del monasterio para sentir el olor del incienso, y asomarse a la ventana para ver el pasto verde de la llanura.
Nada de esto sucede cuando vemos una fotografía en blanco y negro. No. Ella nos llama a la nostalgia de algo ido; de algo que ya no puede ser así como ahora son las cosas.
Y aparecen estas fotos y nos hablan que la majestad del color es la misma hace cien años y más.
El color que nos llega de una centuria atrás nos abraza y nos da esperanzas. Todo ocurrió de un modo muy parecido cien años atrás. La imagen anhelada de una realidad de la que deseamos asirnos como un trapecista a su madero vital.»
Adaptación/fragmentos. Lo que siento a partir de lo que sé de las fotos centenarias que presento. Un artículo donde aparece el trabajo de Sergéi Prokudin-Gorski con la fotografía en color, a principios del siglo XX.
Imagen: View of the Nilova Monastery.
El tiempo pasa, y sólo quedan los recuerdos.