Es curioso comprobar hasta qué punto nuestra vida puede depender de personas que, sin ser a veces las más cercanas o las más afines, nos hacen felices con sólo saber de su existencia. Y tal vez ni ellas lo sospechan.
Como alguien dijo, en algún momento futuro cada uno de los fragmentos de lo que nosotros entendemos que compone nuestro mundo estará separado de los demás por una infinidad de «espacio vacío», padeciendo la soledad y oscuridad más absolutas.
Sería una tragedia que ocurriese lo mismo con nosotros, aquí y ahora.
La imagen es la de un disco maravilloso, que incluye temas como Divenire [enlace a Youtube] o Primavera.