«Todos callados, todos con el alma sellada para no cuestionar el saqueo impune de nuestra alma colectiva, como los bienes de consumo en los que nos estamos convirtiendo.
Necesito músicas que me hieran, que me sanen, que me inquieten, que me deslumbren y me apaguen.
Que me hagan arder en el infierno para encontrar con ellas la paz.
A base de edulcorar las realidades, de hacerlas accesibles para que todo el mundo aplauda al unísono, nos olvidamos de que la Música es un reto, y que, como tal, o estamos dispuestos a enfrentarlo o nos quedamos en un nivel superficial, insustancial; tan inocuo como intercambiable.
Ahí está el reto, en ganar afectos con la verdad; no con trucos de luces y sonido.»
Fragmentos unidos: Música gris, de Carlos Pérez Cruz.