Tiempo de vuelo

«Everything you’ve learned in school as “obvious” becomes less and less obvious as you begin to study the universe. For example, there are no solids in the universe. There’s not even a suggestion of a solid. There are no absolute continuums. There are no surfaces. There are no straight lines.»

Buckminster Fuller

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«Estas máquinas se utilizaban para calcular las trayectorias de la artillería, pero eran, evidentemente, insuficientes. Para elaborar una tabla de disparo se requería calcular normalmente un promedio de 3000 trayectorias. Si se usaba una calculadora de escritorio, el cálculo de cada trayectoria tomaba unas 12 horas, mientras que en el analizador diferencial [se refiere a la máquina de Vannevar Bush] requería sólo entre 10 y 20 minutos. Sin embargo, a pesar de eso, el cálculo de una tabla completa tardaba alrededor de un mes, y eso era una eternidad en tiempos de guerra. Para empeorar aún más la situación, cuando los aliados desembarcaron en el norte de África en 1943, se encontraron con un terreno totalmente distinto a todo lo que habían visto antes, lo cual hizo que sus tablas de artillería resultaran totalmente inoperantes.»

Fragmento, Breve Historia de la computación y sus pioneros. Carlos A. Coello Coello. En el capítulo XVII, hablando sobre las máquinas que precedieron al sistema ENIAC.

Esto está aquí para introducir una pregunta. Desde un punto de vista «computacional», alguien podría preguntarse por qué en un mundo generado por un conjunto de reglas —inquebrantables por definición—, de las que se deriva —supongamos— un resultado único para cada acción, es necesario que transcurra un «período de tiempo» para que la respuesta «ocurra». No me refiero a una «simulación» —no voy a volver a hablar sobre si efectivamente existe alguna diferencia entre simulación y realidaddentro de una computadora en el sentido coloquial, sujeta a efectos electromagnéticos. Sino a la fuente; al universo donde existe y bajo cuyas reglas funciona.

Cuando alguien tira una piedra, en cierto modo, el universo parece calcular la trayectoria teniendo en cuenta todas las condiciones de contorno. ¿Por qué el resultado no es «instantáneo»? ¿Por qué no hay/no parece haber demora en calcular la ruta de vuelo, pero, sin embargo, ésta se nos muestra como una sucesión de fotogramas, y la piedra no cae al suelo inmediatamente? ¿Tal vez es, de nuevo, la pregunta equivocada?. Si «cálculo» significaba, en latín, piedra, por algo será.

«Isn’t even room to fit an explicit notion of space, or of time.
So in a sense we have to go below space and time–to more fundamental primitives. So what might these be?

There are undoubtedly many ways to formulate them. But I think most of the promising possibilities are ultimately equivalent to networks like this:

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There’s no “space” here. Just a bunch of points, connected in a certain way. But I think it’s a little like, say, a liquid: even though at the lowest level there are just a bunch of molecules bouncing around, on a large enough scale a continuum structure emerges.
Normally in physics one thinks of space as some kind of background, in which matter and particles and so on separately exist.

But I suspect it’s really more integrated: that everything is “just space”, with the particles being something like special little lumps of connectivity in the network corresponding to space. […]

But, OK, having space isn’t really enough. There’s also time.
Current physics tends to say that time is just like space. Just another dimension. That’s of course very different from the way it works in programs. In programs, moving in space might correspond to looking at another part of the data, but moving in time requires executing the program

Fragmento, My Hobby: Hunting for Our Universe. Steve Wolfram. Los enlaces son cosa de la casa, obviamente.

Acerca de los sistemas sociales y del sometimiento del individuo

«El capitalismo, como [el resto de] La Naturaleza, aborrece los gradientes. En su libro The Wealth of Nations, Adam Smith hablaba del terrible poder de la mano invisible de la economía. Según Smith, la persecución del provecho individual en un mercado libre conduce a una eficiencia general. Las economías se benefician de los individuos y de las corporaciones que reducen gradientes de oferta-demanda.

El comercio global es parte de la termodinámica biológica. […] Con el paso del tiempo, cada vez más energía, circulando en ciclos cada vez mayores y más complejos, es reclutada por los sistemas abiertos que llamamos vida. […] El consumismo y la economización (el incremento de los flujos económicos y el decrecimiento de los precios) son ejemplos de procesos de reducción de gradientes que obedecen una lógica termodinámica.

Los seres humanos, como todas las formas de vida, forman parte de redes ecológicas. […] En tiempos de escasez de energía [la energía, o más correctamente, los desequilibrios energéticos, siempre son escasos desde el momento en que existe competencia por ellos], es más probable que surjan jerarquías represivas y conformistas, tan objetables moralmente como efectivas en la asignación de recursos limitados.

Tales jerarquías, marcadas por el liderazgo maquiavélico, el control vertical y hasta el sacrificio de los «inadaptados» parecen la encarnación del mal. Sin embargo, desde una perspectiva termodinámica, son naturales [una justificación científica para una tragedia moral siempre suena pretencioso; asqueroso].

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Organismos como Dictyostelium discoideum comienzan su vida como amebas individuales que ondean sus pseudópodos en busca de bacterias. Pero cuando su alimento se termina, experimentan una transformación social termodinámicamente mediada cuyo resultado es un organismo de nivel superior. Las amebas se agregan en una masa gelatinosa que se desplaza colectivamente. El colectivo sacrifica a algunos de sus miembros para formar un cuerpo integrado mayor, que se erige como un tallo tembloroso.

¿Pueden comportarse nuestras ciudades respecto de sus habitantes como esas supraestructuras respecto de las amebas individuales? Ningún organismo está aislado, todos están termodinámicamente conectados. Lo que vemos como un “individuo indisociable” puede descomponerse e integrarse en un colectivo. Sus genes y células pueden ser asumidos por sistemas de flujo mayores. Los flujos de energía reconducidos pueden imponer severas presiones sobre los individuos que dependen de ellos. En el caso humano, esto tiene repercusiones políticas desagradables. La construcción de organizaciones colectivas dictatoriales o mercantilistas conlleva la destrucción de las libertades individuales.

La vida es un sistema termodinámico complejo; no un paradigma de la virtud. Los orígenes de la tendencia a conformarse y a pertenecer a un colectivo, a someterse e integrarse en una totalidad mayor, van más allá del totalitarismo o la ideología humana, y se adentran en las raíces energéticas de los sistemas biológicos.»

Fragmentos —con alguna (muy) ligera adaptación—. Lo que está entre corchetes es cosecha propia. La termodinámica de la vida. Eric D. Schneider y Dorion Sagan.

A modo de pobre nota final: el título del post es discutible —qué cosa no lo es—. La misma sociedad es la que modela y controla al individuo que la constituye, para servirse de él —el motivo de su propia existencia, queda planteado como ejercicio al lector—. A través de los diversos circos sociales, mediáticos y educativos, las actitudes útiles para cada nivel de la supraestructura social se ven reforzadas. Nuestros gustos —y tal vez nuestra moral, nuestras verdades evidentes— son imposiciones retroalimentadas. Incluso toda actitud reaccionaria necesita de un sistema represor donde crecer; el motor de una causalidad que la origine. Podría decirse que nuestra potencial disconformidad está planificada por el sistema social para permitir su perpetuación. Si este post te gusta o te parece un rollo, la elección la has realizado bajo unos parámetros condicionados; al igual que hice yo cuando tomé, en su día, la decisión de publicarlo.

La imagen es una vista de Madrid, cortesía de Google Maps. Centrada en la estación de Atocha.

La división del mundo en palabras

«¿Qué es el dualismo? El dualismo es la división conceptual del mundo en categorías. ¿Es posible trascender esa tendencia tan natural?

Al acompañar la palabra “división” con la palabra “conceptual”, puedo haber creado la impresión de que se trata de un esfuerzo consciente, y de allí, quizá, haber sugerido la idea de que el dualismo puede ser trascendido mediante la simple supresión del pensamiento —como si suprimir el pensamiento fuese algo tan simple…—. Por el contrario, la partición del mundo en categorías se produce muy por debajo de los estratos superiores del pensamiento; en realidad, el dualismo es tanto una división perceptual del mundo como una visión conceptual. En otras palabras, la percepción humana es, por naturaleza, un fenómeno dualista.

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La esencia del dualismo consiste en palabras: meras palabras. El empleo de palabras es intrínsecamente dualista, ya que cada palabra representa, muy obviamente, una categoría conceptual. […]

Quizá sea erróneo decir que el enemigo de la iluminación es la lógica; antes bien, lo sería el pensamiento dualista, verbal. En realidad, el enemigo sería algo más elemental aún: la percepción.

Ni bien se percibe un objeto, se traza una línea entre éste y el resto del mundo; se divide al mundo.»

Fragmentos: Gödel, Escher, Bach. Un eterno y grácil bucle. Douglas R. Hofstadter.

Imagen: Impresión. Sol naciente. Claude Monet.

La ilusión del movimiento

Si hay algo difícil de comprender es la idea de movimiento, o, en general, de cambio. No me refiero a encontrar patrones más o menos recurrentes y precisos en La Naturaleza, sino a la necesidad de su existencia.

¿Fluye el espacio alrededor de los objetos cuando estos se desplazan, como parece hacerlo el agua alrededor del casco de un navío, o es el propio espacio el que reconfigura su geometría a cada instante, generando así el teatro de la vida?

«La afirmación de que algo cambia supone el reconocimiento de que ahora “es” algo que “no era” antes, lo que resultaría contradictorio y, por lo tanto, inaceptable. La afirmación del cambio supone la aceptación de este paso del “ser” “al “no ser” o viceversa, pero este paso es imposible, puesto que el “no ser” no es. […]

El ser es entero, es decir no puede ser divisible, lo que excluye la multiplicidad. Para admitir la división del ser tendríamos que reconocer la existencia del vacío, es decir, del no ser, lo cual es imposible. ¿Qué separaría esas “divisiones” del ser? La nada es imposible pensarlo, pues no existe; y si fuera algún tipo de ser, entonces no habría división. La continuidad de del ser se impone necesariamente, y con ello su unidad. Igualmente, ha de ser limitado, es decir, mantenerse dentro de unos límites que lo encierran por todos lados.

El ser es inmóvil, pues, por lo visto anteriormente, queda claro que no puede llegar a ser, ni perecer, ni cambiar de lugar —para lo que sería necesario afirmar la existencia del no ser, del vacío, lo cual resulta contradictorio—. Tampoco puede ser mayor por una parte que por otra, ni haber más ser en una parte que en otra, por lo que Parménides termina representándolo como una esfera en la que el ser se encuentra igualmente distribuido por doquier, permaneciendo idéntico a sí mismo

Fragmentos, Vida y obras de Parménides de Elea.