Del todo por el todo al ser sin esperar nada a cambio

Juzgar la bondad del mundo en base a las respuestas a nuestras acciones y expectativas, y dilucidar si la vida en la jaula fantástica «merece ser vivida» en base a ello. La totalidad se pone en duda a cada momento, a cada oportunidad de fallo. Realizar la transición expuesta en el título puede ser un proceso complicado.

«El desinterés obstinado del ser humano por sí mismo y por las aspiraciones de una comunidad digital libre fueron el punto ciego en las visiones impecables de Swartz.

El joven había quedado solo frente al coloso estatal. Nadie pareció interesarse en la contienda desigual que Swartz libraba contra la maquinaria jurídica estadounidense. Con frecuencia, Swartz había solicitado ayuda a muchos de los medios digitales que hoy consumimos sin obtener resultados a largo plazo. Tampoco los medios de noticias hicieron una cobertura seria del hecho. Swartz estaba a esas alturas sin dinero y sus amigos más cercanos intentaban ayudarlo sin mucho éxito. […]

“Hay un momento, inmediatamente después de que la vida ya no vale la pena —anotaba Swartz en una de las entradas de su diario, ya acorralado por la depresión y el desánimo— cuando el mundo parece ir más despacio y todos sus innumerables detalles, de repente, se hacen brillantes por fin ante nuestros ojos ciegos y se tornan dolorosa e irremediablemente evidentes”. […]

El miedo a la cárcel, sus depresiones tozudas y el hecho de saberse haber perdido la batalla en soledad, finalmente le hicieron ceder terreno, y orillado por la frustración, se dio de bruces contra su propio desengaño.»

Fragmentos. Aaron Swartz y el punto ciego de un genio. Javier González Blandino.

Noemi Jariod

Imagen: Noemi Jariod. Contax 645 – Portra 400 + Ilford 3200 @ carmencitafilmlab.com.

«Cada vez que generamos una expectativa estamos apostando todo lo que es por todo lo que podría ser. […] Entre fantasías y desafíos se nos escapa el Ahora y frecuentemente nace la desilusión –hacia nosotros, el otro, lo que es y lo que no es.

Bienaventurado el que nada espera, porque nunca sufrirá desengaños.»

Fragmento. La Revolución desde el Individuo: Ser sin esperar nada a cambio.