The day the world went away

«Se argumenta que hoy toda revolución es imposible. Pero es que se dicen muchas mentiras para desanimar a la acción. La revolución no puede ser imposible porque se realiza fundamentalmente en el interior de nuestras cabezas mediante un proceso de introspección y análisis.

Pues el logro de la libertad empieza por la de uno mismo, y se refiere a la libertad del intelecto. […] Un conjunto de seres humanos libres tiene mucha fuerza cuando actúa conjuntamente. Pero primero tienen que existir esos hombres libres —y libres significa también libres de prejuicios—. El hombre que se libera a sí mismo ya ha hecho la mitad de la revolución de todos.

El proceso de liberación personal empieza cuando se comprende que:

—Toda información que se publica en los diarios o se emite en las televisiones es propaganda. Por lo tanto, falsa o tan sesgada que hay que bucear en ella para hallar la poca verdad que contiene.

—Todo el saber reglado universitario está impregnado de la misma propaganda y sesgo. […]

—El miedo paraliza la mente. Por eso, el poder utiliza el miedo para dominar al pueblo: enfermedades falsas, guerras cercanas, faltas de suministros de energía, crisis económicas, son todo falsificaciones para conseguir la máxima explotación y beneficio […].

—La mayor parte de los hombres que demuestran que han liberado su mente de los agentes tóxicos inoculados por el poder son perseguidos y calificados como impostores, visionarios o locos.

—El poder ha creado nuevas religiones para los ateos. Son los “ismos” políticos y sociales. Cuando unos caducan ante los ojos de los dominados, inventan otros nuevos. […] La utilidad de los ismos es separar, tribalizar, enfrentar y aplastar con voluntariosos matones interpuestos a las pocas personas o grupos que mantienen la lucidez.

[…]

—El consumo se ha establecido como el único premio para el buen dominado. Hasta el punto de que se ha estudiado cómo funciona la mente del consumidor, la necesidad ansiosa previa, la satisfacción inmediata y la cada vez más rápida recaída ulterior. Pues la felicidad del consumidor dura poco y se vuelve contra él, porque lo degrada.

Ante este estado de cosas, ante el evidente desplome del régimen corrupto de los partidos, […] hay que empezar el trabajo de liberación. »

Fragmentos: Preparémonos para lo que viene.

Un acto de creación