Cuando uno se acostumbra a trabajar SIEMPRE —por aquello de la seguridad en caso de que ocurra alguna catástrofe informática— sobre copias de archivos, ya sean documentos del Open Office o .jpg, llega un punto en el que crees que ése es el comportamiento por defecto del resto del mundo. Ni te lo planteas.
Pero un día llegó Adobe Lightroom 2.0 para sustituir a iPhoto 2006 —que ya se estaba quedando algo pequeño— y su maravilloso método por defecto de importar imágenes sin duplicarlas... sólo moviendo los originales a una nueva ubicación. Inmediatamente después vas y borras algún fichero por aquí, alguna carpeta por allá, porque total, estás tanteando el software, y deseas volver a hacer la importación de otra forma que crees será más productiva conforme vayan acumulándose imágenes en el disco duro. Mejor ahora que después. Y adiós a tus flamantes fotos. Efectivamente, no creíste necesario hacer una copia para hacer una mísera importación (esperabas que el procedimiento fuese tan inocuo para los originales como el de copia de imágenes de la SD de la cámara al disco duro). Menos mal que uno es previsor y tiene una copia de la copia en cd, y una copia del cd en papel... al menos del 90% de los archivos. Sí, pero el resto, irrecuperable... existen algunas copias en papel pero hace tiempo que no están en mi poder, y el escaneado reduce mucho la calidad...
Todo lo que no esté en formato digital por n-plicado —y en otro continente si me apuras—, o se archive adecuadamente también en papel, terminará por desaparecer. En el momento menos pensado, justo cuando bajas la guardia, pierdes aquella información que más valoras. Todo en esta vida es temporal, y a veces nos agarramos a ciertas cosas como si se tratasen de algo realmente trascendente. Sólo son fotos, no estaban ahí hace sólo unos meses, y tendrás la oportunidad de hacer otras similares, o mejores. Pero el mal sabor de boca, eso no hay filosofía que te lo quite.
Actualización: estaba trabajando sobre una copia que había hecho hace meses, y yo sin saberlo. Pero el post queda para futuras referencias, y como recordatorio de la volatilidad de la información con que trabajamos para todo el que pose su mirada sobre estas líneas. AHORA es el momento de salvaguardar todas esas cosas que tanto te gustan/necesitas en tu trabajo.
Imagen © Mubarak Al-Thani.