«La cultura moderna se caracterizaba por su pretensión de progreso. Se suponía que los diferentes progresos en las diversas áreas de la técnica y la cultura garantizaban un desarrollo lineal marcado siempre por la esperanza de que el futuro sería mejor.»
Fragmento, Posmodernidad.
«El teísmo dejó paso al antropocentrismo. No se podía dejar la creación en manos de Dios, ya que la realidad mostraba hasta qué punto era imperfecta, incompleta e ineficiente, sino que había que ponerla en manos del hombre, como nuevo demiurgo divino. La especie humana en su conjunto representaba al espíritu absoluto y su inexorable progreso en la historia. El avance era continuo, posibilitaba pasar del mito y la religión, a la filosofía y la metafísica, y de ésta a la ciencia y la técnica como estadios últimos del desarrollo humano.
A partir de ahí, se impusieron grandes cargas sobre las espaldas humanas. Si Dios no existe, no podemos echarle la culpa de nuestras desgracias y fracasos. Hay que buscar las causas intramundanas de la insatisfacción con el mundo, con lo que comenzó una labor de denuncia y de culpabilización del hombre.
La autoafirmación humana, ya que no es posible fiarse de un Dios lejano, quizás indiferente a nuestras necesidades o simplemente demasiado senil e impotente para crear un mundo mejor, utilizó la razón política y científico-técnica como motor del progreso. La democracia, el libre mercado y la industrialización son las marcas de una nueva era. […]
El olvido se une a una toma de distancia, que hace del holocausto judío y el nuclear algo excepcional en el que otros fueron los culpables, sin reconocer que las raíces de ambos acontecimientos subsisten y que otros genocidios (Indochina, Yugoslavia, Argelia, etc.) testimonian la persistencia de un déficit cultural y religioso, filosófico y teológico en Occidente.»
Fragmentos, Creer en Dios después de Auschwitz.
Imágenes de In Focus: World War II: The Battle of Britain; excepto, por supuesto, la primera, que se corresponde con el Wright Flyer, «la primera máquina voladora a motor construida por los hermanos Wright».