«La Matemática no estudia los seres en tanto que son seres. En La Física sucede lo mismo. Estudia los accidentes y los principios de los seres en tanto que están en movimiento [el término "movimiento" entiéndase como "manifestación de una propiedad", no necesariamente un "desplazamiento relativo" en el sentido coloquial] y no en tanto que son seres. [...]
El movimiento. No explican ni el por qué, ni la naturaleza, ni el cómo, ni la causa.»
Fragmento (adaptación), Aristóteles: Metafísica.
¿Hasta qué punto el estudio de lo particular nos dice algo acerca de lo absoluto, de la esencia, de las cosas?.
Las ciencias desarrolladas por la humanidad supuestamente se estructuran en diferentes capas de abstracción que, conforme disminuyen en rigor lógico, permiten a su vez manejar conceptos «de más alto nivel». Piense en el abismo que parece separar las matemáticas de las humanidades o, sin ir tan lejos, de otras ciencias supuestamente más descriptivas, y, por tanto, de menor rigor, fundamentadas en un armazón lógico más vulnerable —es decir, mutable, inestable, por incompleto— pero que permite manejar otro tipo de información más «complicada», como la biología, la medicina...
Uno podría pensar que, descendiendo a los niveles más bajos, más profundos, de tratamiento de la información, en el caso ideal de que pudiésemos soportar todo requerimiento de capacidad de abstracción, llegaríamos a un límite en el cual nos hallásemos ante «la verdad absoluta», ante la misma esencia de las cosas.
Tal vez no exista ese camino de descenso finito a la esencia de los seres, y debamos conformarnos con el lado más útil del conocimiento —no obstante, ¿habría algo más útil que la oportunidad de alimentar nuestra curiosidad intrínseca?—, o tal vez sí, y tal vez aparezca incluso como un conocimiento emergente, como un mecanismo que nos permite superar ese límite, a partir del estudio de lo particular, mediante una suerte de «revelación».
Tal vez sea mucho más bonito e interesante el poder percatarse de lo maravilloso de la naturaleza que debe subyacer a los seres, que tratar de desencriptar, a partir de la mera observación, los mecanismos, las leyes, que supuestamente los describen, porque, por lo limitado de nuestro intelecto —aunque desde nuestro interior no seamos conscientes de nuestras limitaciones, pues cada uno ve hasta donde puede y lo que uno ve, a él le parece cierto y evidente; objetivo—, sólo obtenemos un conocimiento superficial, descriptivo. Un falso conocimiento; tan profundamente falso como superficialmente pragmático.
Imagen: I use to dream of drowning. If the glass breaks, will you save me?, ©Allison Redner. Creo que expresa a la perfección lo que deseo transmitir.